—Creo que no bromeaban cuando dijeron que serían tres días de nevada.
Siena deja salir su comentario mientras entra en la sala y se acerca a Franco hasta colocarse a su lado, junto al alféizar de la ventana. Afuera, el sol comienza a descender, haciendo que el paisaje parezca detenido en el tiempo: el jardín cubierto por una capa espesa de blanco, algunas ramas mostrándose vencidas por el peso de la nieve, el cielo gris cerrándose sobre la casa. Es una imagen hermosa, de la cual solo conserva li