Alexander
La oficina está en silencio, y el sonido de la lluvia golpeando las ventanas es lo único que rompe la quietud. He perdido la cuenta de cuánto tiempo he pasado aquí, sentado en mi escritorio, mirando la misma carpeta con documentos que nunca toco. Pero no son los papeles lo que ocupa mi mente. Es ella. Sofía.
¿Cómo se supone que alguien como yo, un hombre que ha construido un imperio sobre el control, sobre el orden, puede entender lo que me está haciendo? ¿Lo que me está provocando?
N