SIPNOSIS:«Necesitamos esperanza. La gente necesita un heredero». Las palabras del Consejero martilleaban mis sienes como un tambor de guerra.
No me agradaba la idea de entregar mi libertad en un matrimonio por contrato, pero conocía mi deber. Si mi sacrificio compraba la paz de mi pueblo, lo haría. No pude darles al rey guerrero que esperaban; al menos les daría una estirpe.
El chirrido de la pesada puerta de roble cortó el hilo de mis pensamientos. Elara entró con su habitual paso de fantasma,