CAPÍTULO 1: LA PAYASA DE CRISTAL
El reloj de pared del club The Abyss marcaba las diez de la noche. El tic-tac era ahogado por el latido frenético del bajo que retumbaba en las paredes de terciopelo negro. Elena, con el cuerpo entumecido por una jornada de doce horas entre la cafetería y las tutorías, se ajustó la máscara de payaso. El látex olía a caucho y a desesperación.
—Diez minutos, Elena. Solo entra, baila un poco, hazte la graciosa y sal —le había suplicado su amiga Lourdes—. Son ciento