ELENA
"Me perteneces". Esas palabras seguían rebotando en mi cabeza mientras intentaba concentrarme en la tarea de matemáticas de Chloe. Alistair creía que el dinero y el poder lo compraban todo, incluso mi voluntad. Pero lo que él no entendía era que una mujer que no tiene nada que perder es la criatura más peligrosa del mundo.
—Mamá, ¿por qué el señor Vance te mira como si fueras un chocolate que quiere comerse pero que sabe que le dará dolor de barriga? —preguntó Mía de repente, apoyando l