El Legado del Amanecer
Cinco años después de nuestra boda, el centro “El Brillo del Amanecer” había crecido más allá de nuestras expectativas. Habíamos abierto sucursales en varias ciudades de España, y Lucía, la niña que había enseñado a plantar en el huerto, ahora era una arquitecta joven y talentosa, diseñando nuevos espacios para el centro —espacios llenos de luz, verde y sensibilidad, donde los jóvenes podían desarrollar sus sueños sin límites. Un día, ella me presentó los planes para una