El Hotel Palace de Madrid resplandecía bajo las luces de cristal. Era la noche de la Gala Benéfica de la Fundación Politécnica, el evento donde la élite empresarial se reunía para alardear de sus éxitos y su filantropía.
Valerius Domenech llegó de la mano de Bianca Rossi. Ella lucía un vestido de alta costura rojo fuego, con un escote vertiginoso y diamantes que gritaban opulencia. Se movía entre los invitados con la arrogancia de una reina que reclama su trono tras un largo exilio. Sin embargo