Un mes después del primer día de clases, el otoño llegó a la ciudad, pintando los árboles de colores naranjas y marrones. Elena estaba en la cafetería de la universidad, sentada con Javier en la misma mesa bajo el jacarandá —ahora con hojas que caían con el viento—, revisando apuntes para el examen de metodologías.
—Entonces, la diferencia entre la metodología activa y la pasiva es que la primera hace que el estudiante participe, y la segunda solo lo hace escuchar —dijo Javier, señalando un pár