El humo negro aún envolvía el sótano cuando Malachar terminó de barajar las cartas negras. Las imágenes en ellas bailaban con más furia que antes: demonios con colas de serpiente, almas que se entretejían en llamas, ríos que corrían con líquido fuego. Kael sintió un escalofrío recorrer su espalda; la pérdida de un pedazo de alma en la primera partida le había dejado una sensación de vacío, pero su determinación por rescatar a Lyra seguía intacta.
—La quinta mano nos llevará al segundo círculo —