Capítulo 1: La baraja del abismo
El humo negro se enroscaba por los callejones de Vólkermarkt, una ciudad donde el sol apenas llegaba a través de las nubes contaminadas. En el sótano de una taberna olvidada, con paredes cubiertas de grafiti infernal, Kael se sentaba frente a un hombre de ojos ámbar que manipulaba una baraja de cartas negra. Cada carta tenía imágenes que parecían moverse: demonios con alas rotas, almas en llamas, puertas que se abrían hacia abismos sin fondo.
—Bienvenido, Kael —