La melodía del lago seguía sonando en los altavoces, una tortura psicológica que inundaba la casa a oscuras. Elena sostenía el frasco del inductor de parto, mirando a Sofía. Fuera, las sombras de los mercenarios de Marco se movían entre los arbustos, rodeando la propiedad como lobos esperando la orden de atacar.
El Regreso del Guerrero (Parte 1)
Justo cuando Elena iba a administrarle el líquido a Sofía, una mano firme sujetó su muñeca desde la penumbra. Elena estuvo a punto de disparar, pero la