Los siguientes siete meses fueron los más felices de la vida de Sofía. Diego la cuidó como a una reina: le preparaba desayuno en la cama, le llevaba flores todos los días, la acompañaba a todas las citas médicas. La barriga de Sofía crecía cada día, y los médicos le habían dicho que estaba embarazada de gemelos —un niño y una niña.
«Rosa Negra» seguía creciendo: habían abierto una tienda en el centro de Asunción, y estaban preparando para expandirse a otros países. Los empleados le tenían mucho