El padre de Leo miró al suelo, como si no pudiera mirarnos a los ojos. La sala estaba tan silenciosa que solo oíamos el susurro del viento en el jardín.
—Era una misión de reconocimiento —empezó. —Damian, Leo y yo estábamos juntos en Piedra Negra. Habíamos encontrado un edificio donde creíamos que había armas enemigas. Entramos para revisarlo.
Se detuvo, se secó la sudor de la frente con la mano.
—Había un dispositivo explosivo en el techo. Damian lo vio primero y se acercó para desactivarlo. P