Pasaron unos minutos antes de que Mireya regresara a buscar a Torvin, Kael y Lyra. Su rostro mostraba una mezcla de tristeza y esperanza.
—Dice que está lista para hablar con ustedes —anunció, haciendo un gesto para que los acompañara.
Al entrar en la habitación, encontraron a Cinnia sentada en la cama, apoyada en almohadas, con una manta cubriéndole las piernas. Su rostro aún estaba pálido, pero sus ojos color ámbar brillaban con una determinación firme. El doctor Efrén había aplicado una poma