El día pasó demasiado rápido para Carlos. Todo el campamento estaba lleno de susurros sobre el trato con la Manada del Río Ruidoso — algunos lobos estaban de acuerdo, convencidos que era la única salida; otros, siguiendo a Garra, decían que era una trampa mortal.
Luna no se separó de él ni un instante. Zoe, la cría pequeña, le preguntaba todo el tiempo si iban a tener comida pronto, y Carlos le prometió que sí — aunque no estaba seguro de poder cumplirla. Bruno, el beta, se acercó a él al medio