Leonardo siguió de largo junto a su hijo, sin siquiera dejo que Sofía explicara lo feliz que estaban los mellizos. ¿Qué había sucedido si habían tenido un acercamiento? ¿Quizás los celos lo llevaron a tener nuevamente ese carácter hacia ella? —Espera...— intentó detenerlo, pero Alexander la tomó de la mano.
—Ni insistas, él no te escuchará— la detuvo con su agarre, pero ella se zafó de inmediato.
—No me vuelvas a tocar, quiero irme a casa— se cruzó de brazos.
—Ven, te llevaré— dijo mirándo