Capítulo 7: El saco y lo que no me atreví a pedir.
─Día 16
A las 21:47pm, Ela pasó todo el día como en trance. El agua fría de la ducha todavía le quemaba en la piel… y entre las piernas. Cada vez que cerraba los ojos veía la mano de él moviéndose, el s*men blanco cayendo, los ojos azul-grisáceos clavados en ella mientras se venía.
En ninguna hora comió, no habló con nadie, entonces la mujer esa llegó, Irina, se acercó y le susurró —¿qué te pasa, ballenita? Tienes cara de recién f*llada—, Ela solo la miró fijamente hasta que Irina por un e