Los cuervos sobrevolaban el claro con una sincronía inquietante. Lina los observaba desde el ventanal del salón principal, el mismo lugar donde los ancianos de la manada se reunían para tomar decisiones. Pero esa mañana, no eran sólo ellos los convocados. El Consejo de Alfas se acercaba. Y el aire estaba espeso, cargado de presagios.
Una hilera de vehículos negros se detuvo en el linde del bosque. De ellos descendieron hombres y mujeres de porte imponente, cubiertos con capas de piel oscura, co