La Luna Roja no era una simple fase lunar para nuestra manada. Era un símbolo de poder, de transformación, pero también de peligro. Esa noche, el cielo estaba teñido de un rojo profundo, una sangre cósmica que parecía advertirnos sobre la tormenta que se avecinaba.
Yo sabía que debía estar alerta.
Pero nunca imaginé que la noche me sorprendería tan brutalmente.
Había salido al bosque con la intención de despejar mi mente, caminar entre los árboles y sentir la conexión con la tierra bajo mis pie