PRIMERA PARTE: LA FURIA
Leo no paraba.
Sus puños subían y bajaban, una y otra vez, con una mecánica aterradora. Valeria ya no se defendía. Su cabeza colgaba, el cabello sucio cubriéndole el rostro. La sangre le brotaba de la nariz, de un corte en la ceja, de la comisura de los labios.
— ¡YA! —Gritó Sofía, desgarrada, tirando de sus cuerdas como si pudiera romperlas—. ¡LA VAS A MATAR!
Luna no podía ni gritar. Solo lloraba, con la boca abierta, sin emitir sonido, los ojos clavados en la escena qu