PRIMERA PARTE: LA NOCHE DE LOS BORRACHOS
La noche había caído sobre el claro como una bestia que se despierta. Las estrellas titilaban débiles, como si también ellas temieran ser vistas. La fogata ardía con una intensidad falsa, alimentada por las risas nerviosas que salían de ella.
Leo y Diego estaban sentados junto al fuego. La botella de ron pasaba de mano en mano, cada vez más ligera, mientras las carcajadas se volvían más agudas, más huecas. El alcohol y la droga habían hecho su trabajo. Y