PRIMERA PARTE: AMANECERLa primera luz se filtró entre los árboles como un pincel de oro líquido. El claro amaneció cubierto de rocío, cada hoja, cada brizna de hierba, engastada en diminutas gotas que brillaban como diamantes baratos. Las tiendas de campaña permanecían cerradas, silenciosas, como capullos de los que aún no habían nacido las mariposas.Un pájaro cantó. Luego otro. La orquesta del amanecer.La cremallera de una de las tiendas se abrió con un sonido áspero que rompió la paz por un instante. Asomó una cabeza de pelo revuelto, ojos aún pegados por el sueño y una sonrisa que se abrió paso antes que cualquier palabra.Luna miró a su alrededor. El claro, el río, las tiendas, el humo aún tenue de la fogata apagada. Todo era hermoso. Todo era perfecto.—Buen día, mundo —susurró para sí, y su voz se perdió en el rumor del viento.Salió de la tienda con cuidado de no despertar a Marta, que aún dormía acurrucada. Sus pies descalzos sintieron el frío del rocío y saltó sobre una pi
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