PRIMERA PARTE: EL SOL
El sol subía implacable sobre el claro. No había nubes que atenuaran su furia, ni brisa que aliviara el calor. Las tres mujeres llevaban horas atadas al árbol. Las cuerdas, apretadas contra la corteza, les habían dejado marcas rojas en las muñecas y los tobillos. La sed les resecaba la garganta. El hambre les retorcía el estómago.
Leo, Diego y Martín estaban frente a ellas. Leo sostenía una botella de agua. La agitaba ligeramente, haciendo que el líquido chapoteara en su i