Celina miraba fijamente la prueba de embarazo sobre el lavabo del baño de la empresa, incapaz de apartar la mirada de esas dos líneas rosas. Positivo.
Su corazón latía descompasadamente y su mente era un caos.
«¿Qué voy a hacer ahora?», murmuró, pasando sus temblorosas manos por su cabello.
Comenzó a caminar de un lado a otro, sintiendo cómo la desesperación crecía en su pecho.
«Pueden despedirme... Ni siquiera sé quién es el padre...».
Su respiración se aceleró. Le daba vueltas la cabeza. No t