Ocho años habían pasado desde el juicio y la condena de Isabela.
Para Celina y Thor, ese tiempo estuvo marcado por la reconstrucción, los logros y los nuevos caminos.
Para Isabela, en cambio, los años se vivieron entre rejas, muros altos, sufrimiento y el peso insoportable de sus propios recuerdos.
Aquella mañana, Celina cruzó las puertas de la penitenciaría junto a Thor.
El sonido metálico de los cerrojos retumbaba como martillazos en su mente, y el olor helado de desinfectante mezclado con hi