Celina cerró los ojos, sintiendo un nudo en el pecho. Thor se acercó y tomó sus manos, como quien ofrece apoyo, pero también busca consuelo.
—Lo sé… —murmuró él, con voz grave—. Es duro escucharlo. Pero tenías que saberlo.
En la mansión, el ambiente también estaba cargado de tensión. Arthur permanecía en la sala junto a su padre; Zoe y Eloísa estaban juntas en el sofá, mientras Clarisse dormía en su cuna. Otto pidió que apagaran la televisión; el tema no admitía distracciones.
—Tenemos que habl