Fue Zoe quien rompió el silencio primero.
—Amor… hoy fui al hospital —comenzó, manteniendo un tono sereno pero firme—. Hablé con Sabrina.
Arthur giró la cabeza hacia ella, sorprendido, aunque sin apartar del todo la vista de la carretera.
—¿Cómo que hablaste con Sabrina, Zoe?
—Entre nosotros no existen mentiras —respondió con calma—. Fui hasta allí y logré pasar por los policías con ayuda de Mariana.
Arthur soltó un suspiro pesado.
—Zoe… ¿tienes idea de lo que estás diciendo? Pudiste haberte me