La noche transcurría con calma.
—Zoe —dijo Otto con un tono más serio—. Solo quería que supieras que... no estamos de brazos cruzados. Arthur y yo hemos estado trabajando discretamente para descubrir a todos los involucrados en lo que les hicieron. Lo que pasó fue cruel. Injusto. Y Sabrina… en cuanto dé a luz, pagará por todo. Tenemos pruebas, y estamos actuando con cuidado, para que nada se nos escape.
Zoe respiró hondo, sintiendo el corazón acelerarse con los recuerdos.
—Gracias por decírmelo