Habían pasado algunos días desde aquel momento mágico y aterrador en que Celina dio a luz a sus hijas gemelas. Ahora, la habitación de la maternidad tenía un aire distinto. Era hora de partir. Hora de dejar ese lugar atrás y comenzar una nueva vida... una vida como madre.
Celina estaba sentada en el sillón junto a la ventana, contemplando la luz suave de la mañana que se filtraba en el cuarto. En los brazos sostenía a Antonella, que dormía plácidamente. La otra bebé descansaba en la cuna, ya li