Habían pasado unas horas.
Dentro de la UCI, Celina seguía dormida, pero viva. Los monitores ya no sonaban con desesperación. Su pulso se había estabilizado, la presión estaba controlada gracias a la medicación intravenosa. Su cuerpo aún era frágil, vulnerable, pero seguía luchando.
Thor recibió autorización para entrar unos minutos.
Cuando lo guiaron hasta la cama, el corazón le dio un vuelco. Allí estaba ella… viva. Cada bip del monitor era una victoria silenciosa.
Se sentó junto a la cama y t