Dos días después, Thor había salido temprano para resolver algunos asuntos urgentes en la empresa.
El día parecía interminable. A pesar del cansancio y del peso evidente de su cuerpo, Celina había dejado todo en orden. Estaba decidida a sorprender a Thor esa noche. Las niñas pronto estarían en sus brazos —el embarazo ya avanzado no le permitía hacer grandes planes—, y ella sabía que esos momentos a solas, por más simples que fueran, pronto se volverían escasos.
Preparó una cena sencilla, pero l