Ava dejó escapar una lágrima.
—Tengo miedo, Celina. Miedo de perderme… de olvidar quién soy, de no poder cumplir mis sueños.
—Los sueños cambian, Ava. Crecen con nosotros. Y cuando amas de verdad, esa persona no te aleja de tus sueños, te ayuda a alcanzarlos. Gabriel quiere caminar a tu lado. Y tú mereces a alguien así.
Ava apoyó la cabeza en el hombro de Celina, con los ojos cerrados.
—Esto me resulta tan extraño, Celina… Gabriel, con ese modo tan suyo, está consiguiendo desarmarme.
Celina son