Thor se sintió complacido al escuchar lo que Celina decía. Sus ojos se iluminaron de orgullo.
—Solo tienes que elegir qué facultad quieres. Yo voy a invertir en ti, en tu futuro. Es un placer hacerlo.
Ella sonrió.
—Lo sé, amor. Y te estaré eternamente agradecida por todo lo que has hecho por mí —tomó una uva de la bandeja, la mordió con gusto y, sonriendo, completó—. Mmm… delicioso.
Thor abrió los ojos fingiendo sorpresa.
—¡Ya sé que soy delicioso!
Celina soltó una risa.
—¡Bobo!
—Soy sincero —r