Habían pasado algunos días desde la última conversación seria entre Thor y Celina. El ambiente entre ellos se volvía cada vez más ligero, más cómplice, y la conexión más fuerte que nunca. Thor estaba en el despacho de la empresa, de pie, con una mano en el bolsillo y la otra sosteniendo el móvil contra la oreja mientras contemplaba la ciudad a través de la inmensa pared de vidrio que enmarcaba São Paulo. El tono de la llamada era profesional, pero sus pensamientos estaban en otro lugar: en la m