Dos días después, el sol de la mañana bañaba suavemente la ciudad mientras Thor y Celina se dirigían al consultorio del doctor. Thor estaba visiblemente ansioso, tamborileando los dedos en el volante durante todo el trayecto. Por más que intentara parecer tranquilo, era imposible disimular la tensión. Aquella cita era importante para él, no solo por el seguimiento del embarazo, sino porque era la primera vez que Celina sería atendida por alguien tan cercano a su familia.
El doctor no era solo u