Gabriel terminó un sorbo de café y respondió con calma:
—Estoy esperando una respuesta. Pero no quiero que te pongas ansiosa. ¿Sinceramente? Si dependiera de mí, no trabajarías fuera ahora. Pero respeto tu decisión. Mientras no sobrepases tus límites. La prioridad eres tú y los bebés.
—Necesito trabajar, Gabriel. Quiero tener mi casa y para eso debo ahorrar dinero. Lo que gano con la escritura aún no me alcanza para mantenerme, y dentro de poco los bebés van a nacer y tendré que hacer una pequ