Había pasado un mes desde que Celina aterrizó en suelo estadounidense. El cambio había sido radical, pero también liberador. Poco a poco, se adaptaba a la nueva rutina, a los nuevos escenarios que ahora formaban parte de su día a día. Cada mañana publicaba nuevos capítulos de su libro en la plataforma digital. Y cada día, la respuesta de los lectores era más cálida, más intensa, más apasionada.
Sus perfiles en las redes sociales estaban en plena ebullición. Después de mucha reflexión, Celina de