El reloj marcaba las 10:40 cuando el celular de Celina vibró sobre la mesa. Ella todavía revisaba algunos pasajes del nuevo capítulo cuando vio aparecer el nombre de Zoe en la pantalla. Contestó con una sonrisa, sintiendo el pecho calentarse de inmediato.
—¡Zoe! ¡Qué ganas de oírte! —dijo Celina, llevando el teléfono al oído y apoyando el codo en la mesa.
—Amiga, ¡yo soy la que muere de ganas! —respondió Zoe con voz animada, aunque con un matiz de emoción—. En serio, me haces muchísima falta