Mientras esperaba, Celina puso algunos videos para ver. Era una entrevista sobre maternidad, pero su mente vagaba. Estaba a punto de embarcarse hacia un nuevo destino —físico y emocional. La ligereza venía acompañada de temor, pero también de una firmeza que nunca había sentido antes.
Minutos después, el celular vibró. Era Gabriel.
Celina contestó con una sonrisa:
—¿Tú no descansas nunca?
Del otro lado de la línea, él rió con ese encanto que ya se volvía familiar.
—Estoy aprovechando los último