El martes, Celina se despertó decidida a sumergirse de lleno en su nueva etapa. Después del desayuno, dedicó la mañana a crear su perfil de autora en las redes sociales. Eligió con cuidado cada palabra de la biografía, probó diferentes versiones de la foto de perfil, seleccionó imágenes para el banner y comenzó a seguir a autores, editoriales y librerías.
Faltaban veinte minutos para que Zoe terminara su hora de almuerzo cuando el celular de Celina vibró. Era ella.
—¿Amiga, tienes un ratito par