Gabriel y Celina hablaron unos minutos. Él le preguntó si había dormido bien, cómo se sentía. Celina se sentía segura con él, aun con la distancia entre los dos. Había algo reconfortante en Gabriel, como si fuera un ancla en medio del caos.
Después de la llamada, Celina se dio otra ducha. Tenía una consulta más de control prenatal esa mañana. Optó por un vestido suelto, estampado con pequeñas margaritas. La tela ligera se movía a cada paso como si bailara. Recogió el pelo en un moño y salió.
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