Celina se giró de inmediato, sorprendida.
—¿Qué?
—Eso mismo que escuchaste. El poderoso jefecito preguntó por ti. Y no solo eso. Dijo que las cosas iban a cambiar.
Celina cruzó los brazos.
—Claro que sí. Su boda ya está cerca...
Zoe se encogió de hombros con fingida inocencia.
—Pues sí, ¿no? Pero como tú misma dijiste que entre ustedes ya no hay vuelta atrás, entonces está todo tranquilo de tu parte, ¿verdad?
Remató la frase dándole un leve codazo a Celina en las costillas, haciéndola reír y ro