Gabriel se acercó con cuidado.
— No tienes que demostrarle nada a nadie, Celina. Solo tienes que ser honesta. Contigo misma, primero. Y luego con los demás.
— No voy a volver con él — dijo de repente, con firmeza.
Gabriel la observó.
— Eso lo tengo claro. No voy a volver con Thor. Aunque se arrodille frente a mí. Ya no puedo más. Se acabó.
— ¿Y estás segura de eso?
Celina lo miró a los ojos con determinación.
— Lo estoy.
Bajó la mirada y continuó hablando:
— Una parte de mí todavía siente rabia