Angélica contuvo la emoción y continuó:
— Eres hermosa, inteligente, joven… encontrarás a alguien que te haga feliz. Un hombre libre, capaz de darte el mundo que mereces. Quizá incluso llegues a olvidar a Thor. Pero ahora… ahora debo pensar en mi nieto. Y no puedo correr el riesgo de perderlo. Por eso te lo pido… aléjate de Thor.
El silencio se hizo pesado entre las dos.
Celina permaneció inmóvil, con las lágrimas deslizándose por su rostro sin que intentara detenerlas. Tras unos segundos, se s