Él pensaba que yo me quedaría de brazos cruzados, pero no era así. Llegué a mi casa y grabé un video para enviarlo a un famoso canal de televisión, justo el más amarillista del país, donde aseguraban que ellos eran culpables de lavado de dinero.
Estábamos todas reunidas en la sala de la casa platicando sobre el próximo movimiento que harían los abogados. Por fin, los investigadores habían conseguido algunas cosas sospechosas, así que seguiríamos esas pistas hasta llegar al verdadero culpable de