PENSAMIENTO DE PABLO.
Al ver el rostro de aquella mujer no pude negarme a quedarme en esta casa, era preciosa, podría enamorarme de ella definitivamente desde el día en que la vi, así no la conociera o no tuviéramos unos hermosos hijos en común, le creí sinceramente, no dudé de nada de lo que me dijo, la reacción que tuvo cuando estuve frente de ella, yo tenía que estar bien para besarla y hacerle el amor.
Desde que conocí a Melina, fue algo indescriptible lo que sentí, verla así, tan frágil, embarazada, con los dol