MI INTENTO DE FUGA.
Ese día la pasé con la señora Hilda en casa, a eso de las cuatro de la tarde, ella me mandó a llamar a la habitación con una de las sirvientas, aunque estábamos en una nueva mansión, no donde llegamos primero, igual había seguridad, pero por lo que se podía ver, no tanta como en la casa anterior.
-¿Dígame doña Hilda, para que me mandó a llamar?
-Mi niña, yo estaba pensando, que si tú te pones a gritar, que algo me sucedió, podríamos llamar la atención de todos los guardas y cuando ellos vienen