HILDA LA MADRE DE LUIS.
Al bajar a desayunar, después de que un guarda de seguridad casi tirara mi puerta, encontré en la planta baja a doña Hilda, Raúl y Luis no estaban, así que me sentía mejor en presencia de ella, claro que Raúl había dejado indicaciones de que Hilda me tenía que mandar a llamar para desayuno y almuerzo, porque él y su hijo estarían fuera y no sabían si llegaban ese día o al siguiente..
-Buenos días doña Hilda, no quiero desayunar hoy, no me he sentido bien del todo, tengo algo de nauseas, no sé s