EL SECUESTRO.
Cuando estaba en el tocador, alguien entró conmigo, le dije muy educadamente que era el tocador de chicas, que se había equivocado.
Sentí un golpe fuerte en mi cabeza, cuando desperté estaba en una especie de bodega atada de manos y pies.
-Hola Melina, que te has creído, que te ibas a burlar de mi así de simple, pues no, de mi no se burla nadie maldita perra dijo Luis visiblemente molesto.
-No sería la primera que mando al otro mundo, lo hice con Dora por estúpida, por embarazarse, ahora lo har