Como león al acecho.
Narrador.
En cambio, él sabía lo que causaba en ella y por esa razón era que le hablaba de esa manera.
No era tonto, tenía cada paso ya calculado, solo que no pensó que duraría tanto la espera para la boda, puesto que ya no tendría que restringirse.
Cuando Matías se acercó sus labios; ella dejó de respirar impidiéndole a Matías llenar sus fosas nasales de su olor, ya se le estaba haciendo costumbre inhalar el aliento de su capricho. Con parsimonia pasó sus labios por la mejilla que estaban teñ